No deje que una parada de tránsito decida su futuro
Lo detienen tarde en la noche. El oficial le pregunta si ha consumido alcohol. De repente, usted está parado en un solo pie, caminando talón con punta y siguiendo una pluma con la vista. Y entonces escucha esas palabras temidas: “Está bajo arresto”.
¿Le suena familiar?
Que haya “fallado” una prueba de sobriedad en el lugar no significa que sea culpable. En el Bufete de Abogados Marc Lopez nos especializamos en analizar estas pruebas, detectar sus errores y demostrar por qué el caso del Estado no es tan sólido como parece.
10 formas comprobadas en que atacamos las pruebas de sobriedad en Indiana
1. Pruebas mal administradas: si no se hacen según el manual, no valen
Las pruebas de sobriedad solo son válidas si se aplican exactamente como lo indica la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA). No hay excepciones: ese es el propósito de que sean “estandarizadas”.
Con frecuencia, los oficiales cometen errores en la prueba de Nistagmo Horizontal de la Mirada (HGN), al no sostener el estímulo a la distancia o ángulo correctos frente a los ojos del sospechoso. El manual establece que debe mantenerse entre 10 y 15 pulgadas de distancia y ligeramente por encima del nivel de los ojos. Existen pasos específicos de preparación, patrones de tiempo y criterios de observación que deben seguirse al pie de la letra.
A menudo citamos a los oficiales a declarar y les pedimos que demuestren la prueba. Ahí es cuando todo se desmorona: “Normalmente uso una hoja de ayuda”, admiten. “No recuerdo cada paso de memoria”. Si no pueden hacerlo correctamente en una sala de conferencias tranquila, ¿cómo podrían hacerlo bien al costado de una carretera a las 2 de la mañana?
Cuando no se siguen las instrucciones, la prueba carece de validez, y nos aseguramos de que el tribunal lo entienda.
2. Condiciones injustas: la orilla de la carretera no es un laboratorio
Las pruebas de sobriedad estandarizadas fueron diseñadas en condiciones de laboratorio controladas: superficies planas, sin ruido y con iluminación óptima. Eso no ocurre en una banqueta de grava con faros apuntándole a la cara y tráfico a toda velocidad.
Analizamos el video: ¿estaba parado en una pendiente? ¿El oficial gritaba instrucciones sobre el ruido de los tráileres? ¿Llevaba tacones, botas o sandalias? ¿O estaba descalzo porque el oficial se lo sugirió?
Y las luces intermitentes rojas y azules: pueden provocar nistagmo optocinético, un término elegante para describir movimientos involuntarios de los ojos. Algunos oficiales apagan las luces durante la HGN, pero muchos no. Sume el tráfico y el caos ambiental, y la idea de que esto sea una prueba confiable se derrumba por completo.
Estos no son detalles menores: son fallas críticas que nos encanta señalar.
3. Explicaciones médicas: el cuerpo no miente, pero puede confundir
Revisamos su historial médico porque el cuerpo no siempre se comporta de manera “normal”, especialmente ante lesiones, edad avanzada o condiciones crónicas.
El nistagmo, el movimiento ocular que buscan los oficiales en la prueba HGN, puede deberse a más de 40 causas distintas. El alcohol es solo una de ellas. Infecciones del oído interno, problemas neurológicos, ciertos medicamentos o lesiones en la cabeza pueden producir los mismos signos.
En cuanto a la prueba de caminar y girar o la de pararse en un pie, el propio manual advierte que las personas mayores o con sobrepeso de 50 libras o más tienen más probabilidades de fallar. Sume problemas como artritis, lesiones deportivas antiguas, trastornos del equilibrio o ansiedad, y los resultados pierden sentido.
Nos gusta cuando el historial médico de un cliente aclara mucho más que las suposiciones del oficial. Si su desempeño no estuvo relacionado con intoxicación, la prueba no debería utilizarse en su contra.
4. Juicios subjetivos: cuando la “evidencia” es solo una opinión
¿Balancearse? ¿Levantar los brazos “más de dos pulgadas”? ¿No girar correctamente? Eso no son hechos, sino interpretaciones personales del oficial.
Dos pulgadas para usted no son lo mismo que dos pulgadas para él. Un pequeño movimiento para recuperar el equilibrio puede interpretarse como una “señal”. Y si el oficial evalúa la prueba usando una hoja de ayuda o de memoria, no lo está observando correctamente.
Les pedimos que nos muestren cómo instruyeron a nuestro cliente: “Muéstrenos qué quiso decir con ‘balancearse’. Muéstrenos el giro”. La mitad de las veces no pueden explicarlo de manera consistente, y la otra mitad improvisan.
La interpretación subjetiva abre la puerta al error y al sesgo. Nosotros la señalamos sin rodeos.
5. Entrenamiento anticuado o incompleto: el problema de la herramienta oxidada
Las pruebas de sobriedad son una habilidad, no una charla de una sola vez. Como cualquier habilidad, se deteriora si no se practica.
Preguntamos a los oficiales sobre su entrenamiento: ¿en qué año se certificaron? ¿Han tomado cursos de actualización? ¿Usan el manual actual de la NHTSA o uno antiguo?
Aunque los principios básicos cambian poco, sí existen actualizaciones. Los mejores oficiales se mantienen al día. Si un oficial no renueva su entrenamiento y aún así insiste en que sigue el manual al pie de la letra, lo cuestionamos. Si tuvo entrenamiento actualizado y aun así falla, eso nos beneficia aún más.
Al final del día, si no pueden seguir las reglas, ¿por qué un jurado debería confiar en sus resultados?
6. Comportamiento cotidiano mal interpretado como “intoxicación”
“Ojos rojos”. “Nervioso”. “Salida inestable del vehículo”. El Estado lo trata como prueba irrefutable; nosotros lo vemos como un indicador sin valor.
Son las 2 de la mañana. Usted trabajó doble turno. Está cansado, estresado y luces intermitentes lo rodean. ¿Quién no estaría nervioso? ¿Quién no tropezaría al bajar de un vehículo alto en la oscuridad con jeans ajustados?
No es ilegal oler a alcohol. No es ilegal estar cansado, ansioso o torpe. Los oficiales suelen confundir comportamientos normales con señales de intoxicación. Nosotros replanteamos la narrativa y mostramos que lo que vieron no tiene relación con el alcohol.
7. Video faltante: conveniente, ¿no?
Hoy, la mayoría de los departamentos cuenta con cámaras corporales y de patrulla. Sin embargo, cuando se trata de pruebas de sobriedad, el video a menudo “desaparece”.
“Ah, la cámara falló”.
“Me paré frente al patrullero por seguridad”.
“La grabación no se guardó”.
Qué conveniente.
Si estas pruebas son esenciales para el caso del Estado, ¿dónde está el video? Si la detención fue correcta y las pruebas se aplicaron correctamente, ¿por qué no están registradas?
Señalamos estas lagunas y planteamos la pregunta: ¿qué está ocultando el Estado? La ausencia de evidencia no respalda al oficial; golpea su credibilidad.
8. Pruebas defectuosas producen resultados defectuosos
Solo existen tres pruebas de sobriedad estandarizadas:
- Nistagmo Horizontal de la Mirada (HGN)
- Caminar y Girar
- Pararse en un Pie
Nada más. Todo lo demás es pseudociencia.
Hemos tenido oficiales que testifican que alguien falló porque no pudo decir el alfabeto al revés. Noticia de última hora: eso no es una prueba real. Ningún laboratorio la validó ni ningún manual la recomienda.
Lo mismo ocurre con contar hacia atrás desde números arbitrarios o ejercicios extraños con los dedos. Son juegos de trampa. Y si el Estado los usa para condenarlo, nosotros mostramos la verdad ante el tribunal.
9. No considerar condiciones médicas o mentales
Hay una gran diferencia entre estar afectado por alcohol y estar afectado por un problema médico. Pero muchos oficiales ignoran esto al buscar arrestos por DUI.
¿Su cliente es diabético y mostraba signos de hipoglucemia? ¿Acababa de sufrir un evento traumático y estaba emocionalmente sobrecargado? ¿Es no verbal o neurodivergente?
Hemos visto clientes confundidos con personas ebrias cuando en realidad estaban en crisis médica. A veces, los oficiales empeoran la situación al ignorar las señales. Nuestro trabajo es conectar esos puntos y mostrar que lo que parece intoxicación podría ser otra cosa.
10. La detención ilegal: si la parada es ilegal, todo se viene abajo
Si logramos invalidar la parada, el caso se derrumba.
¿La detención se basó en una infracción inventada? ¿El oficial malinterpretó la ley? ¿Reaccionó de manera exagerada porque el conductor no se detuvo “lo suficientemente rápido”?
Lo hemos visto todo. Oficiales apuntando con armas a conductores que solo buscaban un lugar seguro para detenerse. Policías confundiendo conductas legales con sospechosas. Analizamos la razón de la parada y preguntamos: ¿estaba justificada?
Si no lo estaba, todo lo demás, incluidas las pruebas de sobriedad, es inadmisible. Este tipo de victoria es nuestra favorita.
No deje que una prueba decida su futuro: llame al Bufete de Abogados Marc Lopez
Las pruebas de sobriedad no son infalibles. Son defectuosas, subjetivas y a menudo mal aplicadas. En el Bufete de Abogados Marc Lopez sabemos cómo combatirlas, y llevamos años haciéndolo con éxito.
Si usted o alguien que le importa enfrenta cargos por DUI en Indiana, no se rinda. Analizaremos su caso, explicaremos sus opciones y comenzaremos a construir su defensa. Llame al 317- 456 -7942 y recuerde: siempre tiene derecho a invocar la Quinta Enmienda.